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SEGUNDO TRIMESTRE DEL 2020: recolección de rentas y fundamentales del sector inmobiliario comercial

En la arena de lo inmobiliario, dicen que si el segundo trimestre del 2020 fuera una película, esta habría sido escrita por Stephen King y dirigida por Quentin Tarantino. La realidad es que “el gran confinamiento” por la emergencia sanitaria encontró en una mejor posición al real estate mexicano en comparación con como estaba ante la la crisis del 2008-2010. Esto no quiere decir que no estemos viviendo momentos muy complicados, particularmente, para algunos sectores y subsectores.


SECTOR HOTELES

Los ingresos por rentas fueron los flujos principalmente afectados por la contracción de la demanda. Sin duda, el sector de hospedaje fue el mayormente perjudicado. Los hoteles ubicados en los centros turísticos más importantes del país, cerraron el mes de abril con un porcentaje de ocupación del 44.2%; este porcentaje se agudizó al final de mayo y cayó hasta el 32%. Nuestro pronóstico es que este activo, al depender de rentas de corto plazo, pudiese tener una recuperación acelerada. Para que esto suceda, México deberá controlar la situación sanitaria y reactivar la economía, para así atraer el turismo nuevamente.


Asimismo, las negociaciones entre los propietarios y los operadores, y las estrategias que tengan para recortar sus OPEX y CAPEX serán clave para disminuir los impactos de la caída en la demanda.


SECTOR RETAIL

En el sector consumo también se han observado caídas en la recolección de rentas. Al cierre de mayo, el promedio de cobro de rentas en locales -no anclas- dentro de centros comerciales fue de 65%, según la encuesta de SiiLA México sobre la recuperación del mercado. Las anclas mantuvieron sus pagos en un 95% en promedio. Esto significa que los descuentos no fueron cuantiosos para este tipo de espacio en el plazo mencionado. La clave para una -relativamente rápida- recuperación del sector dependerá de qué tanto podrán los comerciantes renegociar sus contratos de arrendamiento. El reto será cómo y qué tan rápido se adaptarán los inmuebles a un entorno en el que seguramente continuará la intermitencia del confinamiento, por lo menos, hasta no existir una vacuna.